domingo, 20 de diciembre de 2009

El dia en que la tierra se detuvo

Uno de mis sueños más anhelados era jugar con el mejor jugador del mundo. Tenía la esperanza que alguna vez en mi vida profesional compartiera el terreno de juego con un crack de talla internacional.
Este sueño se hizo realidad en el verano del 85´ cuando fiché para el Napoli, un equipo de media tabla hacia abajo. Me trajeron para aportar calidad y confianza al grupo, y también para reforzar al equipo ya que tenía problemas de descenso.
Cuando llegué a mi primer entrenamiento me quedé pasmado, no pude decir nada, simplemente observé y callé, el mejor jugador del mundo, mi gran ídolo estaba frente a mí, veía como se movía de un lado a otro conduciendo el balón y haciendo jugadas de fantasía. Era él, Diego Armando Maradona el más querido y ovacionado por la gente.
Sólo de pensar que compartiría el vestidor con él me llenaba de mucho orgullo. Jugar a su lado era como estar en el cielo, ya que no todos tenemos ese honor. Es una sensación inexplicable que jamás en la vida voy a olvidar…

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